Menárguez, director de cine: "Vocación tiene ese espíritu. Que la importancia del trabajo de los médicos perdure como idea, como relato social inamovible y transversal"

11 jul 2020
Polo Menárguez

Carlos Polo Menárguez, es hijo de médico y enfermera, conoce muy bien esta profesión y sintió un intenso deseo de mostrar la realidad que mostrar al público lo que estaba pasado. Y ha cumplido su sueño con Vocación, un documental en el que ha mostrado con una sensibilidad exquisita el fallecimiento de los médicos que lucharon durante la pandemia. Un trabajo, patrocinado y promovido por el Colegio de Médicos de Madrid, con una excelente acogida del colectivo médico y que ha sido alabado por la prensa. Antes de su estreno tuvimos la oportunidad de hablar con este joven cineasta.

• Eres hijo de médico y enfermera, pero después de hacer este reportaje ¿qué dimensión ha tomado para ti ser médico?
 
La medicina es una vocación cuyo único sentido es ayudar a los demás. Siempre lo viví así en mi familia, y durante este rodaje lo he podido confirmar. Los médicos son personas que están ahí y a los que recurrimos cuando nos sentimos vulnerables y en nuestro peor momento. Es por ello que siento que estos profesionales tienen una relación especial con las personas que tratan. Todos los retratos de los médicos cuyos familiares he entrevistados coinciden en el perfil humanista, solidario, empático, y también, por qué no, trabajador hasta la extenuación. Es una profesión que inunda la vida de los que la practican, se convierte en una manera de estar en el mundo. En cada entrevista veía a mi padre. Eso solo quiere decir que hay algo que todos los profesionales tienen en común, que la profesión les convierte en un tipo de persona. 
 
• ¿Cómo surge este proyecto de homenaje a los médicos fallecidos? ¿ Qué te ha movido a hacer este documental?
 
El Colegio de Médicos contactó conmigo y me propuso hacer una pieza que sirviera como homenaje a los médicos fallecidos por el Covid. Como la mayoría de ciudadanos, he vivido de manera sensible, aunque desde la barrera, el trabajo de los sanitarios durante la pandemia. Me pareció una oportunidad ideal para aportar algo al relato colectivo de ese esfuerzo y ese sacrificio. Sentía una necesidad brutal de hacerles ese homenaje. También tenía ganas de salir a la calle y vivir lo que estaba ocurriendo, entender el dolor, conversar con otras personas, sacar emociones. Nunca pretendí que fuera un relato sesudo, solo ayudar a sacar de dentro un relato colectivo que enmarcara el dolor y el sacrificio de una gran generación de médicos. 
 
• ¿Cómo crees que le ha pasado factura la COVID-19 a  este colectivo?
 
Están agotados, lábiles, y tienen miedo a una segunda ola. Por otro lado, siento que miran con estupefacción la aparición de esta nueva normalidad. Necesitan descansar, pero creo que son incapaces de hacer como si no hubiera pasado nada. Han vivido situaciones dramáticas a diario acompañando a pacientes a morir, viendo como se perdían vidas por escasez de recursos. Es muy difícil recuperarse de eso, no perder la fe en una profesión que es justamente lo contrario. También hay algunos que lo han vivido como un gran reto profesional en el que han aprendido más que nunca, y eso tiene que ver con el carácter de superación y aprendizaje que suelen tener los sanitarios. Pero a muchos les va a costar recuperarse y como sociedad tenemos que estar ahí para ayudarles a hacerlo.  
 
 
• ¿Comprendes que los médicos repitan que no quieren ser héroes sino simples profesionales que se deben a su profesión?
 
Hice esa pregunta sabiendo lo que me iban a responder. Creo que es muy importante que la sociedad no valore los sacrificios de los sanitarios como algo positivo. La sanidad universal es el bien más preciado que tenemos como sociedad; no debiera ser una quimera, un imposible, si no un bien transversal que todos aprendamos a respetar y valorar. Como a Santiago Moreno, a mí tampoco me gusta la palabra héroe. Era necesario que esto quedara claro en el documental, dado que por su carácter de homenaje, podría malinterpretarse de esta manera. No es un homenaje a héroes, es un homenaje a profesionales. 
 
• ¿Consideras que a partir de ahora la población va a respetar más el trabajo que desarrollan estos profesionales?
 
Tengo muchas dudas al respecto. Si tuviera que apostar, diría que no. Olvidamos con mucha facilidad. Estamos completamente cegados por el presente. Por eso es importante contribuir construyendo relatos pausados que queden, que no se evaporen al minuto siguiente de ser consumidos. “Vocación” tiene ese espíritu. Que la importancia del trabajo de los médicos perdure como idea, como relato social inamovible y transversal. Ojalá, se respete más. En nuestras manos está hacer un esfuerzo colectivo para que esa emoción de los aplausos se recupere cada vez que pensamos en un sanitario. 
 
• Todos los familiares han sido capaces de desnudarse ante la cámara y contar quién era ese ser querido que ha perdido ¿ Con qué mensaje te quedas del documental? 
 
Me cuesta elegir, porque todos me han emocionado en uno u otro momento. Quizá me quedo con el mensaje de Blanca, hija de Inmaculada Hernández. “Mi madre era fiel defensora de la sanidad pública, a ultranza, y hasta el final. Y eso no se me va a olvidar nunca”. Me recuerda a mi madre, que también trabaja en un centro de salud como enfermera. Así es la vocación, se lleva hasta el final. La máxima expresión de la dedicación, la coherencia y el compromiso. A mí tampoco se me va a olvidar nunca.