Biotecnología: medios de diagnóstico más rápidos y precisos, terapias con menos efectos secundarios y vacunas más seguras

15 feb 2006

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En pocos años la investigación biotecnológica ha dado pasos de gigante, así como toda la información que se ha generado en torno a ella. Con el fin de "filtrar lo más relevante en el campo de la biología molecular, la genómica y proteómica o las células madre" se ha celebrado el 6º CURSO DE BIOTECNOLOGÍA APLICADA en Madrid, con el aval de diferentes entidades científicas y el patrocinio de AMGEN, empresa pionera en el uso de técnicas de biología molecular y celular aplicadas al desarrollo de medicamentos y primera compañía mundial de biotecnología.




Según el doctor Juan Bueren, jefe de la División de Hematopoyesis y Terapia Génica del Centro de Investigaciones Energéticas Ambientales y Tecnológicas (CIEMAT) y co-director del curso, "pretendemos celebrar unas jornadas que sirvan para actualizar los conocimientos de profesionales de distintos campos como la farmacia hospitalaria, la oncología o la hematología, entre otros, relacionados con la biotecnología para que lo puedan aplicar en un mejor diagnóstico y curación de enfermedades. El objetivo es claramente ayudar a la formación de especialistas sanitarios que realizan una labor asistencial".

La biotecnología se define como el empleo de procesos celulares y moleculares para resolver determinados problemas o generar nuevos productos que serían imposibles de obtener a través de la síntesis química. "La utilización de herramientas y técnicas basadas en la biotecnología ha permitido conocer mejor las bases moleculares subyacentes a un gran número de enfermedades y crear nuevos métodos para prevenirlas y tratarlas", explica el doctor Bueren. Los productos biotecnológicos engloban medios de diagnóstico más rápidos y precisos, terapias con menos efectos secundarios y nuevas vacunas más seguras. Según el experto, "este nuevo arsenal tecnológico está consiguiendo un impacto muy significativo en la supervivencia y la calidad de vida de pacientes oncológicos, renales o reumatológicos".

Anticuerpos monoclonales e inmunoterapia celular

Durante el curso se abordaron diferentes áreas biotecnológicas. La aplicación de anticuerpos monoclonales y de la inmunoterapia celular fue uno de los puntos fuertes que se abordaron durante las jornadas. "Los anticuerpos no sirven únicamente para diagnosticar sino que son capaces de reconocer células tumorales y pueden contribuir a la terapia contra el cáncer", señala Bueren. Los anticuerpos son proteínas producidas por unas células de la sangre, los linfocitos B, como respuesta inmunológica a la presencia de una sustancia extraña al organismo denominada antígeno. Tienen la capacidad de unirse al antígeno que desencadena su aparición para bloquearlo. En la actualidad existen más de 100 tipos de anticuerpos en proceso de investigación. Ello hace suponer que en un futuro próximo se obtengan fármacos contra nuevos antígenos y se consigan modificaciones de la molécula de inmunoglobulina que permitan disponer de anticuerpos más pequeños y más fáciles de eliminar.

El campo relacionado con las células madre y las terapias regenerativas fue otro de los temas que se abordaron durante el curso. En este sentido, se presentaron sendos trabajos de investigación: uno presentado por el doctor Felipe Prosper, de la Clínica Universitaria de Navarra, relacionado con las perspectivas de las terapias procedentes de las células madre adultas para el abordaje del infarto de miocardio y el otro, pionero a nivel mundial, llevado a cabo por Damián García Olmo, de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, sobre la utilización de células madre mesenquimales en los procesos de cicatrización.

Las expectativas generadas por las células madre han sido tan grandes que, en ocasiones, "han proliferado informaciones poco comedidas". Aunque cuentan con una alta potencialidad para curar determinadas enfermedades pero "sin saltarse los pasos de la investigación básica, preclínica y clínica que son absolutamente imprescindibles para obtener resultados eficaces y seguros", añade Bueren.

Manipulación genética de las plantas

Los primeros fármacos fueron desarrollados a partir de extractos de plantas medicinales. Pues bien años más tarde el uso de las plantas vuelve a cobrar cierto protagonismo como medicamentos, eso sí, como consecuencia de su manipulación genética. Según el experto, "los genes que codifican proteínas terapéuticas se pueden introducir en plantas de manera que a través de estos procesos se pueden generar grandes cantidades de dichas proteínas terapéuticas minimizando, además, el riesgo".