La OMC publica un manual para utilizar la inteligencia artificial en medicina con garantías

01 sep 2026

La guía ofrece criterios clínicos, legales, éticos y deontológicos para evaluar estas herramientas, proteger los datos y mantener la supervisión del médico.


¿Está validada clínicamente? ¿Con qué población se ha entrenado? ¿Qué limitaciones tiene? ¿Permite revisar o descartar sus recomendaciones? Estas son algunas de las preguntas que plantea el nuevo Manual de Buenas Prácticas para la Inteligencia Artificial en Medicina, publicado por la Organización Médica Colegial (OMC).

El documento ofrece a los profesionales una orientación práctica para incorporar la inteligencia artificial a la asistencia sanitaria de manera segura, transparente y responsable. Su principio central es claro: la IA puede apoyar el diagnóstico, la investigación o la organización asistencial, pero no sustituye el juicio clínico ni la responsabilidad del médico.

De la consulta a la investigación

El manual aborda el uso de la inteligencia artificial desde cinco ámbitos:

  1. Su aplicación en la práctica clínica diaria.
  2. Su papel en la investigación biomédica.
  3. Los derechos y obligaciones de los médicos.
  4. La protección de los datos sanitarios.
  5. Las implicaciones éticas y deontológicas.

Además, incluye recomendaciones operativas, casos prácticos y listas de comprobación para evaluar una herramienta antes de incorporarla a un entorno clínico.

Entre los criterios que deben revisarse figuran su validación clínica, la calidad de los datos utilizados, la existencia de posibles sesgos, la trazabilidad de los resultados, la clasificación del sistema según su nivel de riesgo y la disponibilidad de un protocolo para comunicar incidencias.

Supervisión médica y protección del paciente

La guía insiste en que cualquier sistema de IA utilizado en la asistencia debe contar con una supervisión humana efectiva. El médico debe poder comprender, contrastar, corregir o rechazar sus recomendaciones cuando no se ajusten a la situación concreta del paciente.

También recuerda la necesidad de proteger los datos de salud, informar al paciente cuando la IA desempeñe un papel relevante en su atención y evitar que estas tecnologías generen desigualdades por razones de edad, sexo, discapacidad, enfermedad u otras circunstancias.

El manual reconoce asimismo garantías para los profesionales: formación adecuada, acceso a información suficiente sobre cada herramienta, condiciones seguras de utilización, apoyo institucional y capacidad para discrepar de un sistema que no resulte fiable.

La publicación ha sido coordinada por María Isabel Moya García, vicepresidenta de la OMC, y José Antonio Trujillo Ruiz, vicepresidente del Colegio de Médicos de Málaga. También han participado José Ibeas, Julio Mayol, Cristina Gil Membrado y José M.ª Domínguez Roldán.