“Idear y cuidar”: un ensayo sobre el INIR y la generación bisagra ante el gran reto cultural de la sanidad

25 feb 2026

Tecnología, humanismo y futuro de la Formación Sanitaria Especializada: el INIR (Ingeniero Interno Residente) y por qué el debate no va de gadgets, sino de cultura y equipo.

 El Dr. Rubén Pérez-Mañanes, cirujano ortopédico oncológico y subdirector del Instituto de Investigación del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, propone en su ensayo “Idear y cuidar: la generación bisagra ante el reto del INIR (Ingeniero Interno Residente)” una lectura estratégica y, sobre todo, práctica: la transformación tecnológica en medicina no es solo técnica; es cultural.

Con una narrativa personal —la de quienes crecieron en analógico y trabajan ya en digital— el autor sitúa el debate del INIR como una palanca para reforzar y actualizar la cultura de la FSE. Su tesis central se resume en una idea clara: la tecnología mejora herramientas; la formación transforma culturas.

Lo que plantea (sin perderse en humo)

  • El hospital ya no es el mismo: la tecnología ha pasado de “apoyo” a núcleo del acto asistencial (IA, dispositivos complejos, medicina personalizada, gobernanza del dato).

  • Defensa del MIR, con sentido histórico: reconoce su valor inmersivo y su cultura de pertenencia, y a la vez advierte del límite de un modelo excesivamente vertical cuando el sistema exige transversalidad real.

  • No al mito del “médico tecnólogo”: el futuro no va de convertir al clínico en ingeniero, sino de trabajar con perfiles técnicos formados en cultura sanitaria, con responsabilidades compartidas y evaluación rigurosa.

  • IA como phármakon: puede ser antídoto o veneno según cómo se integre; sin estructuras multidisciplinares, amplifica desigualdades y sobrecarga.

  • Paciente socio activo (y sobreinformado): urge pedagogía, alfabetización en salud y acompañamiento profesional para convertir datos en decisiones responsables.

  • Alianza responsable con la industria: colaboración sí, pero con independencia formativa, transparencia y gestión estricta de conflictos de interés.

El ensayo aterriza además una idea muy “de casa”: si el MIR ha sido columna vertebral, el debate del INIR invita a pensar cómo mantener ese rigor mientras el sistema aprende a trabajar de forma más coordinada. Tradición y evolución, sin dramatismos: la sanidad no necesita fuegos artificiales; necesita método.

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ENSAYO SOBRE INIR
25 de febrero de 2026