Comité Científico de la COVID- 19 del ICOMEM: "Apoyamos la actitud de administrar una tercera dosis a los grupos más vulnerables de población"

11 nov 2021
MONOGRÁFICO DOSIS VACUNALES DE RECUERDO O ADICIONALES EN PACIENTES VACUNADOS FRENTE A LA COVID-19

El órgano asesor del Ilustre Colegio de Médicos de Madrid se muestra prudente y considera que no hay que acelerar la administración masiva de una tercera dosis a grupos de población menos expuesta y de menor riesgo

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En los últimos meses se ha debatido sobre la necesidad de inocular a la población inmunizada una dosis de refuerzo de la vacuna frente al coronavirus. En este sentido, organizaciones sanitarias como el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades o la Organización Mundial de la Salud, OMS, la han autorizado, solo para pacientes inmunizados con vacunas mRNA. Ante la ausencia de datos sólidos y concluyentes, se ha optado por administrar dosis complementarias para la población más vulnerable, pero con desigualdad de criterio.
 
En este contexto, el Comité Científico de la Covid-19 del ICOMEM ha editado un nuevo documento de posicionamiento y de evidencia científica para asesorar a la comunidad médica y sanitaria madrileña. 
 
Este órgano considera que la eficacia de las vacunas administradas hasta el momento está contrastada. Ha logrado disminuir las formas graves de enfermedad, las que requieren ingreso hospitalario, los ingresos en UCI y las muertes por COVID-19. Sin embargo, aclara en no se conoce con exactitud cuánto dura su protección. Un factor que aún no es predecible con pruebas de laboratorio. Tanto es así que los marcadores no permiten detectar de manera definitiva a la población vacunada más expuesta a infectarse o re-infectarse.
 
Por el momento, y según recoge el documento del Comité, tras la aplicación de las primeras vacunas frente a COVID se mantiene una protección elevada hasta de seis meses. "Con hasta 6 meses de seguimiento tras la vacunación, aunque se sigue observando una buena protección frente a la infección y enfermedad complicada, han surgido datos que apuntan a la pérdida de eficacia de la vacuna a lo largo del tiempo, con alguna discordancia en relación con la gravedad", explica la Dra. La Dra, Sandra Botella, facultativo especialista área del Servicio de Cirugía general y Aparato Digestivo del Hospital Clínico San Carlos y miembro del Comité Científico de la COVID-19.
 
Según esta especialista, "parece prudente administrar dosis complementarias a aquellos pacientes expuestos a un mayor riesgo, como pueden ser los individuos inmunodeprimidos y las personas mayores. Por el contrario, consideramos que no es este el momento de acelerar de manera improvisada una administración masiva de una tercera dosis a otros grupos de población menos expuestos y de menor riesgo. Carecemos de datos suficientes sobre la seguridad y potenciales efectos adversos de estas dosis complementarias e ignoramos el momento idóneo de administrarlas en distintas situaciones. Hay que esperar que vayan apareciendo más estudios tanto de eficacia como la seguridad de esta práctica médica". Una posición, que no es incompatible con las advertencias prácticas y éticas de la Organización Mundial de la Salud a este respecto. La OMS apunta a la necesidad de inocular primero a aquellas poblaciones del mundo que no han tenido acceso todavía a recibir la vacuna.
 
Parece demostrado que, en general, la COVID-19 es más severa, prolongada, con mayor carga viral durante más tiempo y, por tanto, más transmisibilidad en la población inmunocomprometida. En el monográfico se refieren a la situación de los pacientes trasplantados de órgano sólido, renales y pacientes en diálisis, bajo tratamiento inmunosupresor, con enfermedades autoinmunes, y oncológicos (de órgano sólido o hematológicos) y en tratamiento de inmunoterapia.  "Hay un acuerdo unánime, es que las poblaciones de individuos inmunodeprimidos, pacientes con tratamientos inmunosupresores, de mayor edad y con peor respuesta inmunológica son los que mayor riesgo de reinfección o infección de brecha presentan y en los que será necesario establecer planes prioritarios de administración de dosis adicionales de vacuna o con vacunas dirigidas a nuevas variantes", aclara la Dra. Botella.
 
¿Será necesaria la inmunización periódica con la vacuna de la COVID?
La capacidad de mutación del SARS-COV2 hace posible que aparezcan variantes más transmisibles y resistentes a las vacunas. Un escenario que podrá darse en el futuro y que requeriría una vacuna polivalente que cubra varias cepas de SARS-COV2. "La posibilidad de que se trate de una infección endémica dependerá también de una posible mengua de la inmunidad adquirida contra el virus y sus variantes, que conoceremos a largo plazo. Si así sucede, la época en la que se esperan los picos epidémicos coincidirá con la de la gripe, ya que el frío condiciona menor tiempo al aire libre y mayor contacto personal. Esto supondría que ambas campañas de vacunación coincidan", especifica la miembro del Comité Científico de la Covid-19 del ICOMEM.
 
¿Qué pasa con los países del tercer mundo?
Sobre el conflicto del uso de dosis de refuerzo en países desarrollados frente a las menos favorecidos, el Comité puntualiza que se debe reducir la inequidad en los países más pobres. Para ello solicita mantener el compromiso nacional de los países más ricos en el desarrollo de vacunas y fomentar su distribución en un marco internacional. "Consideramos que hacer llegar las vacunas necesarias al mundo que las necesita no es sólo una decisión de solidaridad, sino que tropieza con problemas logísticos y políticos que no siempre es posible arreglar desde un marco técnico", concluye la Dra. Botella.