Importancia de la vitamina D en el tratamiento de la osteoporosis
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La osteoporosis es una enfermedad crónica y progresiva que se caracteriza por una disminución de la masa ósea y un deterioro de la microarquitectura de los huesos, lo que supone un aumento de la fragilidad de los huesos y del riesgo de sufrir fracturas. Esta patología es asintomática y puede pasar desapercibida durante muchos años hasta que, finalmente, se manifiesta con una fractura. Una vez que esto sucede, la enfermedad puede progresar con rapidez.
Actualmente, la osteoporosis es una patología tan prevalente como lo pueden ser la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) o la Diabetes, con unos porcentajes que sólo en nuestro país ascienden al 12% de la población femenina y a un 4% de la población masculina. Traducido en costes, las fracturas ocasionadas por la osteoporosis ocasionan 10 billones de dólares en Europa5, lo cual convierte a esta patología en un problema de salud pública de primer orden. Estudios recientes lanzan el dato de que cada año se producen en Europa más de 400.00 fracturas por causa de la pérdida de masa ósea y se calcula que al año 2020 se producirán 650.000, debido al progresivo envejecimiento de la población.
Tal es la incidencia y la incapacitación que produce esta patología que, en las mujeres mayores de 45 años, la osteoporosis ocasiona más días de hospitalización que muchas otras enfermedades, incluyendo entre ellas la diabetes, el infarto de miocardio o el cáncer de mama6.
Déficit de vitamina D: problema ampliamente extendido entre las mujeres posmenopáusicas
Alrededor de 300 médicos se han dado cita en la II Reunión del Grupo de Trabajo en Osteoporosis de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) con el objetivo de efectuar una revisión exhaustiva y actualizada de todos los aspectos relacionados con esta patología, explica el doctor Manuel Sosa, coordinador de la Reunión.
Especial interés tiene en este sentido los resultados de los últimos estudios que han reflejado los niveles inadecuados de vitamina D entre las mujeres con osteoporosis en nuestro país. Por ello, en el marco de este encuentro científico se celebra el simposio ‘Hipovitaminosis: ¿mito o realidad?’, patrocinado por Merck Sharp & Dohme (MSD).
La vitamina D juega un papel clave en el tratamiento de la osteoporosis ya que, además de facilitar que se absorba el calcio necesario para nuestros huesos, hace que el músculo sea más fuerte y su funcionamiento más eficaz. La eficacia de los fármacos para la osteoporosis ha sido demostrada, en la mayoría de los estudios, asociados a calcio y vitamina D. Sin embargo, la prescripción de suplementos de calcio y vitamina D no garantiza alcanzar los niveles adecuados. Para llegar a ellos se hace necesario nuevas estrategias terapéuticas que mejoren los niveles de vitamina D.
La hipovitaminosis o déficit de vitamina D se asocia a un substancial aumento del riesgo de caídas y fracturas osteoporóticas. Es más, el 97% de los pacientes hospitalizados con fracturas no traumáticas, presentan un nivel por debajo de los límites de normalidad de esta vitamina.
Datos adicionales sugieren que los niveles recomendados de vitamina D podrían ayudar a reducir el riesgo de fracturas hasta en un 20% y en el caso de la cadera, la muñeca, el antebrazo y la columna hasta en un 30%. Por último un nivel por debajo de los recomendados de vitamina D puede dar lugar a una insuficiente absorción del calcio, lo que provocará un descenso de la densidad mineral ósea (DMO).
Sin embargo, los niveles inadecuados de vitamina D es una carencia ampliamente extendida entre las mujeres posmenopáusicas que sufren osteoporosis, con independencia de su localización geográfica. Estudios recientes afirman que el porcentaje asciende hasta el 80% de las mujeres posmenopáusicas y al 64% de las mujeres españolas con osteoporosis que ya se encuentran en tratamiento, situándose por encima de la media europea que es de un 54%.
En este sentido, para el Dr. José Manuel Quesada, jefe de la Unidad de Metabolismo Mineral Óseo del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, "es necesario informar adecuadamente a los pacientes acerca de la importancia de esta vitamina para tener unos huesos sanos que contribuyan a prevenir las fracturas".
Aportes extra de vitamina D
El Dr. Quesada subraya que "en España se ha comprobado que mediante el aporte dietético no se consigue la cantidad suficiente de vitamina D". De hecho, la ingesta media entre las mujeres posmenopáusicas oscila entre 60 y 120 Unidades Internacionales (UI), cuando las Guías establecen como cantidad diaria recomendada 200 UI en adultos menores de 50 años, de 400 UI entre 50 y 70 años y 600 UI en los mayores de 70. Igualmente, las directrices del Comité Científico para la Alimentación de la Comisión de las Comunidades Europeas recomiendan un mínimo de 400 UI.
Un tratamiento innovador que, por primera vez, contiene 2 terapias clave que funcionan conjuntamente, indicado en el tratamiento de la osteoporosis posmenopáusica puede contribuir a paliar los niveles inadecuados de Vitamina D, al tiempo que proporciona prevención contra las fracturas de cadera y columna.
FOSAVANCE® (alendronato/colecalciferol), -disponible recientemente en España- es el primer y único medicamento en un solo comprimido de administración semanal, que incluye dos terapias: FOSAMAX® (alendronato, 70 mg), el tratamiento más utilizado en el mundo contra la osteoporosis y vitamina D (colecalciferol, 2800 UI). FOSAVANCE está indicado para el tratamiento de la osteoporosis posmenopáusica en pacientes con riesgo de insuficiencia de vitamina D, así como para reducir el riesgo de padecer fracturas de cadera y columna.
FOSAVANCE añade algo más a la probada eficacia de FOSAMAX que en numerosos estudios han demostrado proporcionar una reducción consistente y sustancial en la cifra de fracturas de cadera y columna, así como un aumento sustancial en la densidad mineral ósea (DMO) y una reducción en el proceso de recambio óseo (proceso mediante el cual el hueso se elimina y reemplaza de manera constante).
El sol es la principal fuente de vitamina D, por lo que, como asegura el Dr. Quesada, "cabría pensar que España, por su localización geográfica, la población tendría que tener unos niveles superiores a los de los países del centro y norte de Europa. Sin embargo, los estudios demuestran que la falta de vitamina D en la población española es mucho mayor que en los países nórdicos". La razón de esto es que, a pesar de que bastarían de 10 a 15 minutos de exposición de manos, brazos y cara dos o tres veces por semana para satisfacer los requerimientos de vitamina D de nuestro organismo, los dermatólogos desaconsejan esta medida por el riesgo de sufrir un melanoma. También, y en la medida en que las personas envejecen, la piel va perdiendo su capacidad para transformar en la misma medida la luz solar en vitamina D.
Los niveles inadecuados de vitamina D se combinan muy frecuentemente con una ingesta de calcio por debajo de la recomendada y esta combinación justifica que resulte aconsejable e incluso necesario el uso terapéutico de suplementos de vitamina D combinados con calcio en el tratamiento de la osteoporosis.