Entrevista a Javier Elola Presidente del Comité de Profesionalismo del ICOMEM «La regulación específica de los médicos no es una reivindicación gremial: es una condición para que el sistema sanitario funcione»

28 ene 2026
Entrevista a Javier Elola Presidente del Comité de Profesionalismo del ICOMEM  «La regulación específica de los médicos no es una reivindicación gremial: es una condición para que el sistema sanitario funcione»

¿Por qué el Comité de Profesionalismo ha considerado necesario impulsar este encuentro, precisamente ahora, incluso después de la firma del Estatuto Marco?

La necesidad de reflexionar de forma rigurosa sobre la relación que deben mantener los médicos con las administraciones públicas viene de lejos. Forma parte de las reflexiones que el Comité de Profesionalismo Médico viene realizando desde hace años. Un ejemplo claro es la publicación El médico en la España del siglo XXI, que editamos en 2023.

Creemos que es imprescindible que todas las partes implicadas, y especialmente los médicos desde distintas perspectivas, reflexionen sobre cuál debe ser la forma más adecuada de relación con las administraciones dentro del Sistema Nacional de Salud. Por ese motivo, el Comité consideró que este encuentro era absolutamente necesario, con independencia de que el Ministerio de Sanidad haya firmado un acuerdo con sindicatos que, además, no son sindicatos médicos, en relación con el borrador del Estatuto Marco.

Desde la perspectiva del profesionalismo médico, ¿qué es lo que más preocupa del texto aprobado?

Lo más preocupante es asumir que la relación de los médicos con las administraciones puede encuadrarse dentro de un marco de relaciones generales. El colectivo médico tiene una singularidad clara: es la base profesional sobre la que se sustenta el funcionamiento del sistema sanitario.

El conocimiento científico médico es el que debe orientar la toma de decisiones en la organización y gestión sanitaria. No digo que sea exclusivo de los médicos, pero sí que la inmensa mayoría de la sanidad se fundamenta en ofrecer la mejor asistencia posible basada en la mejor evidencia científica disponible. Esa peculiaridad no está siendo entendida por las administraciones y, a mi juicio, ese es el principal error al no desarrollar una relación específica entre los médicos y las administraciones sanitarias.


De ahí la insistencia en un Estatuto propio del médico, una reivindicación que aún genera debate, junto con la cuestión de la jornada complementaria y las guardias. ¿Qué lectura hace de ello?

La reclamación de un Estatuto específico es perfectamente defendible y justificable. Además, resulta llamativo que el Ministerio no haya explicado con claridad por qué no es posible hacerlo. Conviene recordar que en 1966 ya existía un Estatuto específico para los médicos. Desde entonces, ha habido muy pocos cambios reales en la relación entre los médicos y las administraciones.

La Ley General de Sanidad de 1986 no resolvió este aspecto, y no fue hasta 2003 cuando se desarrolló el Estatuto Marco del personal estatutario del Sistema Nacional de Salud, estableciendo una regulación general para todos los profesionales, fueran médicos o no. Ahí es donde se consolida el modelo de estatuto único.

En esta reforma actual se evidencia que existen cuestiones muy relevantes y específicas de la relación entre los médicos y las administraciones. Reivindicar una regulación propia es coherente y legítimo. Como decía Chomsky, el poder siempre debe justificarse. En este caso, el Ministerio de Sanidad no ha justificado por qué desatiende esta reivindicación profesional.

Uno de los argumentos centrales es la jornada y las guardias. ¿Por qué esta regulación debe ser específica para los médicos?

Porque los médicos tienen una obligación esencial: garantizar la continuidad asistencial. Asegurar una atención sanitaria adecuada las 24 horas del día, los 365 días del año, implica necesariamente una regulación de la jornada distinta a la del resto del personal.

Y no solo distinta del resto de profesionales, sino también adaptable a cada centro, servicio y unidad. No es lo mismo organizar la jornada en una UCI que en un servicio de urgencias, una planta de hospitalización o en Atención Primaria. Este es uno de los ejemplos paradigmáticos que justifican que las condiciones laborales de los médicos deban regularse de forma específica.

¿Se plantea desde el Comité avanzar hacia un documento de posicionamiento que permita trasladar propuestas concretas al Ministerio?

Es una obligación que debo asumir como presidente del Comité. Hasta ahora no hemos elaborado un documento específico sobre el Estatuto médico, en parte por las circunstancias conocidas del Colegio y la limitada actividad reciente del Comité. Pero las circunstancias actuales obligan a una reflexión específica y rigurosa sobre este asunto.

El objetivo de la jornada de hoy es, precisamente, intercambiar opiniones y reflexionar desde distintas miradas dentro de la profesión médica. A partir de ahí, el Comité debe trabajar en un documento de posicionamiento que permita trasladar al presente las propuestas ya recogidas en El médico en la España del siglo XXI y concretarlas en una propuesta de regulación de la relación entre los médicos y las administraciones.

Algunos médicos están buscando respaldo en instancias europeas. ¿Tiene sentido ampliar esta reflexión a otros escenarios?

Es lógico abrir esta reflexión a otras miradas, incluidas las de sindicatos y asociaciones médicas. De hecho, cuando finalizamos el trabajo de El médico en la España del siglo XXI, iniciamos conversaciones con representantes del movimiento por el Estatuto médico. Aquello no avanzó entonces, pero ahora el contexto es distinto.

Si elaboramos un documento de posicionamiento desde el Comité de Profesionalismo, sindicatos y asociaciones como Médicos Unidos por sus Derechos deberían ser invitados a participar en esa reflexión y en esa presión compartida.

¿Qué mensaje le gustaría que quedara claro hoy, desde el Comité de Profesionalismo del ICOMEM?

El mensaje fundamental es que la reivindicación de una regulación específica de los médicos dentro del Sistema Nacional de Salud no es una demanda gremial ni elitista. Es una necesidad para que el sistema sanitario público funcione con la mayor calidad y eficiencia posibles.