Entrevista | Víctor Pedrera, Vicesecretario CESM “Una norma que regula la sanidad sin el acuerdo de los médicos tiene muy poco recorrido”

28 ene 2026
Entrevista | Víctor Pedrera, Vicesecretario CESM “Una norma que regula la sanidad sin el acuerdo de los médicos tiene muy poco recorrido”

 Tras el acuerdo alcanzado entre el Ministerio de Sanidad y los sindicatos no médicos, ¿era previsible este escenario?

Sí, exactamente era el escenario que dábamos por hecho. El Ministerio iba a alcanzar un acuerdo con los sindicatos no médicos porque sus principales reivindicaciones sí estaban recogidas en el texto. En cambio, las peticiones del colectivo médico habían quedado totalmente relegadas. Por eso, nosotros vamos a seguir con todo lo planificado en materia de movilizaciones y concentraciones.

¿Dónde se va a librar ahora la batalla tras esta firma?

Ahora el texto tiene que seguir su tramitación parlamentaria, y ahí es donde vamos a centrar buena parte de la estrategia. Vamos a solicitar reuniones con todos los grupos parlamentarios para explicarles de primera mano por qué el colectivo médico se opone a este borrador del Estatuto Marco presentado por el Ministerio.

Una norma que regula la sanidad pública española sin el acuerdo del principal colectivo del sistema, que es el médico, tiene muy poco recorrido.


 ¿Qué papel juega Europa en este momento?

Es un paso muy importante. Ayer estuvimos en Bruselas en una reunión de la Federación Europea de Médicos Asalariados (FEMS) y expusimos la situación que se vive en España.
En prácticamente todos los países de Europa —con muy pocas excepciones— los médicos cuentan con normas propias que regulan sus condiciones laborales, porque son distintas a las del resto de profesionales sanitarios y porque es el médico quien asume la última responsabilidad del acto médico.

Además, estamos trabajando con eurodiputados españoles para analizar en qué aspectos la normativa laboral española vulnera la normativa europea. Nuestros servicios jurídicos ya están trabajando en ello.


P. Si hoy pudiera sentarse de nuevo con el Ministerio, ¿qué propuestas concretas llevaría?

Las mismas que hemos planteado en todas las reuniones. En primer lugar, un Estatuto del Médico propio, o al menos un ámbito de negociación propio en el que el médico pueda interactuar directamente con la Administración, y no quedar diluido en un marco dominado por sindicatos que no representan al colectivo médico.

Más del 90 % de los médicos no están representados por los sindicatos que han participado en esta negociación. Y eso se nota: se habla de jornadas de 37 horas mientras a los médicos se nos imponen jornadas de 45 o 48 horas, que en la práctica se traducen en semanas de 60, 70 u 80 horas.


P. ¿Cómo se traduce esto en el día a día del ejercicio profesional?

En horas extraordinarias impuestas que no se reconocen como tales, con retribuciones inferiores a la hora ordinaria, que no computan para la jubilación ni para otros derechos laborales. Esto ocurre en todas las comunidades autónomas, pero es especialmente llamativo en los ámbitos gestionados directamente por el Ministerio.

Además, se nos aplica un régimen de incompatibilidades distinto al del resto de trabajadores y una clasificación profesional que mezcla categorías con niveles de formación y responsabilidad completamente diferentes.

 ¿Por qué es tan relevante la clasificación profesional en este debate?

Porque se están equiparando profesiones con niveles de formación muy distintos. Un médico tiene una formación universitaria de seis años y la obligatoriedad de una formación especializada para poder ejercer, algo que no ocurre con ninguna otra profesión sanitaria.

Y, sobre todo, porque el médico es quien asume la última responsabilidad del proceso asistencial. Esa responsabilidad debe reflejarse en su cualificación profesional y en su regulación laboral.

Ha mencionado también la jubilación como un punto clave.

Sí. Al médico se le exige haber trabajado un número de años que muchas veces no puede cumplir, porque se incorpora más tarde al mercado laboral debido a su larga formación. Además, todas las horas realizadas en guardias no computan, ni para la jubilación anticipada ni para otros derechos. Pedimos que eso se reconozca.


 Desde fuera, algunos interpretan las movilizaciones como una reacción desproporcionada. ¿Qué diría a quienes lo ven así?

Que esto no es una rabieta. Es una oportunidad histórica. Se está debatiendo la norma básica que regula las condiciones laborales de los trabajadores sanitarios, y era el momento de normalizar la situación del médico y reconocerle derechos laborales que hoy no tiene: conciliación, descanso, seguridad profesional y seguridad del paciente.

El problema es que esa norma se ha negociado sin la voz de los médicos, lo que nos obligó a convocar un comité de huelga para poder sentarnos legalmente a negociar. Aun así, el Ministerio rompió las negociaciones con el colectivo médico y se plegó a las exigencias de los sindicatos de clase.

¿Qué consecuencias puede tener esta situación a medio plazo?

Las que ya estamos viendo: fuga de médicos de la sanidad pública, especialmente de los más jóvenes, hacia otros países europeos o hacia la sanidad privada.
Si queremos una sanidad pública fuerte, no necesitamos abrir más facultades de Medicina —España ya es el país con más facultades por habitante—, lo que necesitamos es que los médicos formados en España quieran trabajar en la sanidad pública.

Y eso solo se consigue con una norma laboral que los respete, los reconozca y les dé voz. Eso no lo hace este Estatuto Marco.

 ¿Qué papel deben jugar ahora los colegios de médicos?

Un papel fundamental. Este no es solo un problema sindical, es un problema de toda la profesión médica. Afecta al ejercicio profesional en su conjunto.

La profesión está organizada en torno al Foro de la Profesión Médica, que integra a los colegios, los sindicatos médicos, las sociedades científicas, los decanos de las facultades y los estudiantes. Es un problema estructural y los colegios deben ser un eje clave de información, cohesión y defensa profesional.