El Comité Científico del ICOMEM sobre la COVID 19 ha elaborado un nuevo documento: Acciones y actitudes sobre el paciente inmunizado frente a SARS-COV-2

23 jun 2021
El Comité Científico del ICOMEM sobre la COVID 19 ha elaborado un nuevo documento: Acciones y actitudes sobre el paciente inmunizado frente a SARS-COV-2

El Comité Científico del Ilustre Colegio de Médicos de Madrid (ICOMEM), ante algunas preguntas planteadas por sus colegiados, ha realizado este documento utilizando la evidencia científica, cuando existe, pero también la experiencia y la opinión de sus miembros.

La vacunación masiva y mundial frente a la infección por SARS-CoV-2 es un hito de dimensión histórica que está siendo posible gracias a un desarrollo de vacunas eficientes en un tiempo récord. El proceso, llevado a cabo con un orden que prioriza a las personas de mayor edad o con riesgo elevado, está planteando, sin embargo, algunas preguntas derivadas de la convivencia de dos poblaciones en nuestra sociedad.
 
Por un lado, la de los pacientes vacunados y con un grado de riesgo bajo de contraer la enfermedad de forma inmediata y, por otro, la de la población que espera la vacuna y en la que persisten los riesgos conocidos de contraer COVID-19.
 
La aparición de infecciones por SARS-CoV-2 tanto en vacunados como en previamente infectados, es muy escasa, en el tiempo de observación del que ya disponemos. Cuando ocurren infecciones de brecha, suelen ser asintomáticas o paucisintomáticas y, en principio, tendrían una menor capacidad de transmisión a otras personas.
 
Los sujetos vacunados que tienen contacto con un paciente infectado por SARS-CoV-2 pueden evitar la cuarentena, mientras se encuentren asintomáticos, si bien esta decisión depende de la edad, la profesión, las variantes circulantes, el grado de contacto y el tiempo pasado desde la vacunación. En países con una alta proporción de la población vacunada se sugiere ya la posibilidad de que las personas plenamente vacunadas prescindan del uso de las mascarillas y el distanciamiento social en la mayoría de las circunstancias.
 
Hay que seguir el problema de las reinfecciones a lo largo del tiempo ya que cabe esperar que estos vayan aumentando como consecuencia del declinar de la respuesta inmune y también por el impacto que puedan tener las nuevas variantes, aunque esto también debe ser confirmado.
 
Conclusiones:
 
  1. Como consecuencia de la activación de la respuesta inmunitaria en pacientes vacunados o infectados por SARS-CoV-2, la aparición de reinfecciones en el tiempo de observación del que disponemos hasta el presente (6 a 15 meses) es muy escasa. Así lo demuestran los datos de países con tasas ya muy elevadas de población vacunada.
  2. Las infecciones de brecha en pacientes con infección previa, vacunados, o ambas cosas, son, por lo general, asintomáticas o paucisintomáticas y potencialmente tienen una menor capacidad de trasmisión a personas no inmunizadas, como consecuencia de presentar un inoculo menor.
  3. No hay estudios comparativos entre vacunas que permitan demostrar diferencias en la duración de la protección entre unas y otras.
  4. Se desaconseja la utilización de pruebas serológicas con carácter indiscriminado para el seguimiento de pacientes tras la infección natural o la vacunación, dado que en este momento se ignora su significado clínico y sus consecuencias prácticas.
  5. Los datos procedentes de países con una alta proporción de la población vacunada, sugieren la posibilidad de que las personas plenamente vacunados pueden prescindir del uso de las mascarillas y el distanciamiento social en la mayoría de las circunstancias. Pueden también evitar la cuarentena tras contacto con pacientes infectados con excepciones determinadas por el tipo de trabajo, la edad avanzada o la inmunodepresión, entre otras.
  6. La necesidad de revacunación con la misma o nuevas vacunas es, en este momento, meramente especulativa ya que la información existente, impide hacer cualquier precisión sobre este tema.
  7. El cribado con PCR de los pacientes que van a ser hospitalizados debería mantenerse por el momento en aras de evitar brotes nosocomiales, hasta que las tasas de transmisión comunitaria en nuestro entorno desciendan más. Por el contrario, este Comité considera que podrían evitarse las pruebas de cribado en la actividad ambulatoria donde el contacto del paciente vacunado se restringe a personal sanitario, también vacunado.