El Colegio de Médicos de Madrid advierte: no existen niveles seguros para la mayoría de contaminantes ambientales

03 dic 2019
cartel campaña

A través de la campaña “Sin Aire No Hay Vida”, reclama más medidas urgentes para mejorar la calidad del aire en la Comunidad de Madrid, y especialmente en la capital

El Colegio de Médicos de Madrid se suma a las iniciativas de concienciación dirigidas a la población en general y también a todo el colectivo de médicos madrileños sobre los efectos nocivos de la contaminación ambiental para la salud. Para ello, el Consejo Científico (CCI) de esta institución lanza una campaña dentro de las “SemanasICOMEM” con el eslogan “Sin Aire No Hay Vida”, con la que se reclama más medidas urgentes para mejorar la calidad del aire en la Comunidad de Madrid, y especialmente en la capital. Una iniciativa que cuenta  con la colaboración de Neumomadrid y del Hospital Universitario de la Princesa.
 
Las potenciales y graves consecuencias para la salud de la contaminación ambiental requieren una concienciación efectiva de toda la población sobre este problema y un compromiso ineludible de los poderes públicos para su control. El Dr. Javier García Pérez, neumólogo del Hospital La Princesa de Madrid, vocal de Atención Especializada y Hospitales del ICOMEM y miembro del Consejo Científico, considera que la postura del CCI del ICOMEM es firme a la hora de exigir políticas acordes con los altos níveles de polución que soporta la población en Madrid. Sólo en la capital se producen 5.000 fallecimientos anuales relacionados con la contaminación ambiental. Y advierte,“es obvio que, la comunidad médica y científica tiene constancia de que la contaminación atmosférica ambiental es un riesgo importante para la salud, que conduce a mortalidad respiratoria y cardiovascular. Sin embargo, seguimos ignorando su importancia como factor de riesgo para nuestra salud pese a que no existen niveles seguros para la mayoría de contaminantes ambientales”. Este especialista recuerda que la contaminación es causa de la disminución de la capacidad pulmonar, bronquiolitis en niños y mayor morbimortalidad en pacientes con asma y EPOC. También está implicada en patologías cardiovasculares, ictus, desarrollo de cáncer, enfermedad de Parkinson, demencias y en el bajo peso de los recién nacidos. 
 
Por su parte, la Dra. Nieves Tarín, cardióloga del Hospital Universitario de Móstoles y miembro del CCI, explica que la exposición crónica a niveles altos de partículas finas, que provienen entre otros de los combustibles fósiles, afecta la función de nuestras arterias, lo que puede conducir a infarto de miocardio, hipertensión arterial, accidente cerebrovascular e insuficiencia cardíaca. “Ahora sabemos que un aumento de 10 µg/m3 en las partículas finas con diámetro menor de 2,5 µm de media anual, se asocia con un riesgo significativamente mayor para las hospitalizaciones y la mortalidad por insuficiencia cardíaca². Y desencadena y/o agrava otras enfermedades como la diabetes y la hipertensión”, aclara.
 
Campaña
 
La campaña “Sin Aire No Hay Vida”, se lanzará en los perfiles sociales del Colegio de Médicos de Madrid desde donde se compartirá contenido útil para la ciudadanía y los profesionales médicos. Es la segunda que realiza el Consejo Científico del ICOMEM para divulgar conocimiento científico sobre temas de interés de salud pública.
 
Manifiesto ICOMEM
 
No es la primera vez que el Colegio de Médicos de Madrid denuncia los efectos nocivos para la salud de la contaminación. En julio difundió un manifiesto en el que solicitaba la intensificación sin demora de dichas medidas, especialmente en el centro y en los días de mayor contaminación, la promoción de áreas urbanas con bajas emisiones y la adopción de estrategias globales que fomenten los desplazamientos a pie, el uso del transporte público y de vehículos no contaminantes.
 
Entonces y ahora, con esta campaña, vuelve a reclamar a los responsables políticos de la ciudad de Madrid y de todos los municipios de nuestra Comunidad la implantación y la intensificación sin demora de medidas tendentes a limitar el tráfico de vehículos (especialmente en el centro y en los días de mayor contaminación), la promoción de áreas urbanas con bajas emisiones y la adopción de estrategias globales que fomenten los desplazamientos a pie, el uso del transporte público y de vehículos no contaminantes.