Comunicado conjunto del ICOMEM y AMYTS sobre los recortes sanitarios

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24/01/2012Comunicado conjunto del ICOMEM y AMYTS sobre los recortes sanitarios
Comunicado conjunto del ICOMEM y AMYTS sobre los recortes sanitarios
Comunicado conjunto del ICOMEM y AMYTS sobre los recortes sanitarios

“Primum non nocere” (lo primero es no hacer daño) es la regla esencial de la profesión médica y la que guía todas las relaciones individuales médico-paciente. Cuando pasamos de lo personal a lo social, los médicos no tenemos ningún dilema. Para nosotros, “Primun non nocere” continúa siendo la norma básica de nuestra conducta.

En nuestro ámbito territorial de competencias, recientemente el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid (ICOMEM) y la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (AMYTS) suscribimos un acuerdo de bases para actuar en defensa del sistema sanitario y de su calidad, para reclamar la necesaria participación de los médicos en todas las decisiones que tengan implicaciones clínicas.

La alarma ante los recortes presentes y los anunciados en el sistema sanitario público justifica que, tanto la organización sindical mayoritaria entre los médicos que trabajan en el sistema sanitario público madrileño, como la institución que regula la profesión médica y representa a todos los médicos de nuestra Comunidad, manifiesten su opinión al respecto y se ofrezcan a las instituciones públicas para colaborar en la solución de los problemas planteados. Para nosotros se trata de un servicio básico que se presta a la sociedad; alterarlo o reducirlo de manera indiscriminada puede traspasar esa norma básica de nuestra conducta individual y colectiva a la que no estamos dispuestos a renunciar.

Somos plenamente conscientes de la gravísima situación económica en la que nos encontramos y de la imperiosa necesidad de las administración públicas de ajustar el presupuesto al límite que, como sociedad, nos podemos permitir. No obstante, discrepamos de la manera en que se está llevando a cabo, no tanto por parte de los gestores directos del sistema sanitario público madrileño, sino de las instrucciones generalizadas e indiscriminadas que les vienen impuestas desde sus instancias superiores.

En ese sentido, y derivadas tanto de las medidas contenidas en la Ley de Acompañamiento a los Presupuestos Generales de la Comunidad de Madrid, como del previsible desarrollo de la Cartera Básica de Servicios anunciada por el presidente del Gobierno de España en su discurso de investidura, señalamos una serie de cuestiones cuya aplicación tendrá consecuencias directas en la masificación de la asistencia sanitaria y la consiguiente e inevitable merma de la calidad asistencial que queremos preservar:

1.    No reposición del 90% de las plazas de médicos vacantes por jubilación. Consecuencia del anuncio de que sólo se repondrán un 10% de las vacantes de empleados públicos en sectores estratégicos entre los que se señala a la Sanidad y las Fuerzas Armadas. Su aplicación indiscriminada en la sanidad madrileña, en la que de aquí a 2015 se jubilarán el 30% de los médicos de hospitales, representará un colapso.
2.    Supresión de contratos eventuales. En la Comunidad de Madrid, por falta de regularidad de las ofertas públicas de empleo, el 30 por ciento de la plantilla de médicos está ocupada  por interinos y eventuales, que no realizan trabajos esporádicos extraordinarios sino que atienden necesidades estructurales derivadas del incremento de población. Suprimir la renovación de los eventuales implicara una masificación y sobrecarga asistencial insoportable para la atención sanitaria.
3.    Direcciones asistenciales en Atención Primaria. Necesitan una urgente reordenación ante la actual falta de referentes para la resolución de problemas logísticos del día a día. La Comunidad de Madrid, por otra parte, tiene pendiente de ejecución una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, no recurrida, que la obliga a cesar en puestos de dirección de centros de salud al personal no médico que nombró.
4.    Incremento generalizado de 2,5 horas en la jornada semanal para alcanzar un tope de 37,5 horas. Medida que no ha tenido en cuenta que el personal facultativo desarrolla, desde hace años, jornadas superiores a las 48 semanales, entre 50 y 60 en el caso de los residentes. No se puede hacer una tabla rasa del trabajo médico como si se tratara de una cadena de producción industrial. Cada paciente requiere una atención diferenciada en función de sus necesidades. Por razones clínicas, los médicos exigimos participar en cualquier decisión que afecte a la reorganización del trabajo y atribución de tareas.
5.    La situación de enfermedad de un médico en ningún caso puede considerarse absentismo. Nuevamente, de manera indiscriminada y para aplicar a todos los empleados públicos, con la justificación de combatir el absentismo, se han anunciado la no retribución de los 3 primeros días de incapacidad temporal y la remuneración del 60% de la base (que no es el sueldo completo) hasta el día 20, y del 75% de esa base desde el día 21. Los médicos somos el colectivo profesional con menor tasa de incapacidad temporal. Sin tener en cuenta este dato, la aplicación generaliza del castigo a la baja, en lugar de perseguir a quien realmente sea defraudador, con lo que estamos de acuerdo, representa un agravio. Un médico con una enfermedad contagiosa como la gripe puede representar un riesgo para sus pacientes. Intentar obligarle a trabajar por la vía de la extorsión económica resulta torticero.
6.    Aunque conscientes del actual contexto de crisis, es nuestro deber seguir luchando por la implantación de la Carrera Profesional, aunque solo sea en el plano asistencial en una primera fase. Creemos que la consecuencia directa será una mayor calidad asistencial y creemos que puede ser una útil herramienta de futuro (a nivel de gestión e incentivación).

Estos son ejemplos concretos, ya en aplicación o en vías de desarrollo. En otras Comunidades Autónomas, en las que se han cerrado centros de primaria, plantas de hospitales, puntos de atención continuada, trastocado totalmente los horarios, etc. la situación es más grave, pero ello no representa ningún consuelo. Confiamos en que esas medidas tan extremas no lleguen a la Comunidad de Madrid, pero si llegaran a producirse  los médicos estaremos enfrente. Los médicos denunciaremos ante la opinión pública, y donde corresponda, cualquier medida de recorte cuya aplicación represente un riesgo para la calidad asistencial que tenemos comprometida con nuestros pacientes.

Nuestra propuesta

Nadie mejor que los médicos conoce el sistema sanitario, sus posibilidades y sus ineficiencias. Desde el amargo reconocimiento de que serán necesarios aplicar, también en la sanidad, algunos recortes, desde el ICOMEM y AMYTS ofrecemos a la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid nuestra colaboración desinteresada para aportar nuestro conocimiento a la aplicación de cualquier medida que tenga implicaciones directas o indirectas en la práctica clínica. Nuestro objetivo es evitar cualquier daño a los pacientes y en cualquier caso, desde una perspectiva exclusivamente médica, priorizar en caso de necesidad la atención de aquellos que más lo necesiten. La Consejería tiene en su mano contar con la masa crítica de los expertos para desarrollar la difícil misión que le ha correspondido.